ODA A ALISTE

¡Aliste, tierra querida, Aliste casi dormida!
Con su gente sufrida, curtida y envejecida,
Y sus minifundios son una finca perdida.
Te tengo en el corazón y te llevaré metida.

He vuelto a ver las chimeneas humeantes
Y he sentido añoranza de hogar.
Cuando estoy sola me pongo a soñar
¡Aliste siempre!, ¡En Aliste quiero estar!

Nunca olvidaré los años allí vividos
Ni sus campos, ni sus ríos,
Ni sus lobos temidos. Lugar de sierra protegida
¡Tan bella! Tan pobre ¡Pero tan añorada y querida!

 

María Magdalena Alonso Garrido

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